Historia

Decir ¡Marro! es decir fiesta, júbilo, hombría y esfuerzo, colaboración y empresa común de un pueblo.

No podemos afirmar de forma rotunda sus orígenes pero bien podríamos creer a quienes argumentan que es una tradición ligada a los ritos de los pueblos íberos.

El Pino Marro toma su nombre del juego que tenía lugar tras la puesta del pino y en el que dos bandos se enfrentan intentando llevar al rival al campo propio. La tradición está protagonizada por los llamados “mozos de chorizo”, los antiguos quintos, que ayudados por todo el pueblo: cortan, arrastran y levantan el pino.

La celebración comienza con la entrega del “bastón de alcalde” a la  persona elegida entre los mozos  como “alcalde de los mozos” por parte del regidor  del municipio. Así, como de la “bandera del marro” que ondeará en lo alto del pino y que los quintos “bailarán” ante el pueblo y san Julián, patrón de nuestra fiesta,  tras la tirada del palo.

El acto central comienza con “la corta, el arrastre y la puesta” del pino. Desde el pinar, mediante cuerdas, el pino entre 21 y  23 metros es arrastrado por las gentes del pueblo hasta el lugar elegido para levantarlo.

Una vez allí, utilizando otros pinos menores o “cabrios” a modo de “tijeras”, el pino es izado lentamente por los mozos hasta ponerlo de pie. A ritmo de tamboril y  flauta, bajo la dirección del “capataz” que dirige “la puesta”, “las tijeras” que soportan el peso del Pino Marro son levantadas y arrastradas por los mozos. El esfuerzo físico desarrollado al ritmo de las jotas serragatinas, ofrece a quien lo contempla un sentimiento de emoción contenida, en el que se aúna el riesgo y la plasticidad de los coordinados movimientos. Una vez puesto el pino en vertical, los actos continúan con: el juego del “Marro”, “el lanzamiento de barra” y “la Rayuela”.


Al anochecer, “los mozos de chorizo” comienzan su recorrido por las calles del pueblo para cantar la “Ronda” y la “Alborada” a las mozas del pueblo hasta el amanecer.

Son cánticos  profanos  y religiosos   amenizados por tamboril y flauta y que las gentes de Descargamaría gratifican entregando a los mozos longanizas y chorizos de la matanza del año, de ahí su nombre de “mozos de chorizo”.

En épocas pasadas estas celebraciones empezaban el día de Navidad y se prolongaban hasta el 9 de Enero, San Julián, enque se tiraba el pino. Los tiempos cambian inexorablemente pero el espíritu permanece,  con el afán de que esta bella tradición perdure en uno de los más hermosos rincones de la Sierra de Gata, hemos trasladado su celebración a los primeros días de agosto. Porque el pueblo que mantiene sus tradiciones y no pierde su identidad es un pueblo adulto y noble que se honra así mismo.

¡Marro!

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